HACE 30 AÑOS, LA NOCHE MÁGICA DE LOS TRES ALEMANES NERAZZURRI

El 8 de julio de 1990, la Alemania de Matthäus, Brehme y Klinsmann subió a la cima del mundo.

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Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri
Hace 30 años, la noche mágica de los tres alemanes nerazzurri

MILÁN - Han pasado treinta años. E incluso aquellos que eran pequeños, incluso aquellos que aún no habían nacido, saben que aquellas fueron, al menos hasta la semifinal, las "Noches Mágicas". Aquellas que con las notas de "Un'estate italiana" iban a acompañar a la selección nacional de Azeglio Vicini a la final en Roma, en el Olímpico, el 8 de julio de 1990. Esa fue la cita que todos los italianos habían marcado: la selección italiana, sin embargo, se detuvo en Nápoles, en esa maldita tanda de penales contra Argentina.

El 8 de julio de 1990, por lo tanto, se presentaron en el Olímpico la Argentina de Maradona, para intentar repetir el título de 1986, y Alemania (aún occidental) entrenada por Franz Beckenbauer y conducida por tres nerazzurri, tres pilares del Inter de Trapattoni: Lothar Matthäus, el capitán, Andreas Brehme y Jurgen Klinsmann, que llegó a la escuadra nerazzurra después del Scudetto del récord y fue el máximo anotador del equipo en la temporada 1989/1990.

Fue la revancha de la final de 1986. No fue una final memorable para el espectáculo y las ocasiones. Había nerviosidad, sí. Se decidió por un penal otorgado al minuto 84 por el árbitro mexicano Codesal Méndez en medio de las protestas de los argentinos por una falta de Sensini sobre Völler. Y así, desde el manchón blanco, todos esperaban que Lothar Matthäus apareciera. En cambio, como luego explicaría, el número 10 del Inter y Alemania le dio su lugar a Andreas Brehme. Matthäus se había roto los zapatos en la primera mitad, luego los había cambiado, pero no sentía, en esos zapatos, la confianza necesaria para cobrar un penal tan importante. 

Y entonces, Andy. En una entrevista reciente, Walter Zenga nos contó que en el entrenamiento Andreas Brehme, zurdo natural, tomó posición y lo desafió con una serie de diez penales: cinco los pateó con la izquierda, cinco los pateó con la derecha. Esa noche, en el Olímpico, frente a Sergio Goycochea, el arquero histriónico que había hipnotizado a Donadoni y Aldo Serena en San Paolo, Brehme decidió patear con la derecha. Un disparo suave, casi una caricia: un tiro cruzado, a la esquina baja, imparable.

Ese gol le dio a Alemania el tercer título mundial. En el Olímpico, los interistas aplaudieron a los tres auténticos nerazzurri de ese equipo mundial: Matthäus con cuatro goles, Klinsmann y Brehme con tres cada uno (incluida la victoria en la final) fueron los tres hombres decisivos para el equipo de Beckenbauer. La noche mágica fue toda para ellos, con vena en nerazzurro y Lothar que alzó la Copa del Mundo.

THE FINAL 🏆❤️
On this day: 08.07.1990@DFB_Team @FIFAWorldCup
(Source: picture alliance / dpa) pic.twitter.com/3Jm5OXhfxB


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